La cueva más oscura

La cueva más oscura

El fin de semana pasado partimos a la aventura una vez más.
Esta vez el destino era Almeria y la sala La Cueva Almeria (¿será la versión más española de la The Cavern de los chicos de Liverpool?).
Una vez cargado el coche haciendo uso de nuestras dotes de expertos en tetris, partimos hacia el sur. Esta vez no íbamos solos, una pareja de recién casados experimentados en esta ruta nos guiaba y custodiaba.
Carretera y varias horas por delante. Lo de siempre, música para darle ritmo al viaje, debates intensos sobre quitarle o no la cabeza a una gamba para comérsela, las pegatinas… ¿Blandas o duras? ¿Los bocadillos dulces y/o salados? En cualquier caso, esas conversaciones son fruto de que nuestra cabeza empezaba a delirar, precisábamos llegar ya.

Después de unas cuantas horas y con un costillar en el estómago por fin llegamos, una siesta reparadora en el hostal y cagando hostias a la sala. Descargamos todo junto con los chicos de Mvoid, que eran esta vez los anfitriones. Montar rápido para la prueba y… ¡Ojo! Al superdotado se le ha olvidado el pie… ¡Menos mal que cash converters estaba ahí para salvarnos!
Prueba accidentada, haciendo de músicos y técnicos a tiempo parcial y por fin todo sonaba como debía.

Antes del concierto había que coger fuerzas.
– “¡Camarero, unas cervezas y tapas!”
– ¿más tapas?
– ¿¿Más tapas??
– ¡¡¿¿¿Más tapas???!!

Al final salimos rodando del bar en dirección a la sala. Esperamos a la hora indicada del concierto y… ¡Hostia!, Almeria ha respondido de puta madre a la llamada, ahora nos tocaba a nosotros. La gente animadísima, bailes, gritos y mucho entusiasmo mientras estábamos en el escenario. Ahora era el turno de nuestros colegas de MVoid que dieron buena caña en su casa.

Terminaba la noche y volvíamos cargados directos a nuestras camas con varias cosas a las espaldas. Comida para parar un tren, bebida para ahogar un elefante, sudor, golpes ocasionados por malos agarres, masajes que nunca llegaron (pero llegarán), gente nueva en una nueva ciudad… Pero sobretodo y lo más importante, que disfrutamos de Almería, de su gente, de su música y pudimos disfrutar un día más recorriendo la carretera y tocando allí donde paramos.

Esta etapa se termina, pero todo no acaba. Aún nos quedan muchas cosas por hacer.
Sed malos, sed buenos, sed lo que queráis pero sed. Nos vemos pronto
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