Vuelve a casa vuelve…

Vuelve a casa vuelve…

El del pasado viernes fue uno de esos conciertos que esperas con ansia desde que lo programas. Teníamos ganas de pisar por primera vez la Black Note Club Valencia donde hemos visto a tan buenos músicos. Tocar fuera de Valencia siempre tiene un punto de aventura y de euforia, solemos tocar con muchas ganas ya que son muchas las horas de viaje, carga, descarga, chapa y pintura que nos tragamos hasta el momento de tocar. Para cuando llega el momento de subir al escenario hay tantas ganas que ya no tenemos ningunos nervios. Pero tocar en casa, delante de muchos amigos y familiares, que ya nos conocen y esperan que demos lo mejor (y además después de unos cuantos meses sin enchufarnos en Valencia) tiene un punto de tensión que nos pone muy muy cachondos. Y este calentón fue el culpable de que saliera un concierto tan salvaje y rockero. Eso y los que vinisteis, que sois la hostia. El buen trato de todo el equipo de la Black también ayudó, ¡nos ha encantado tocar allí!

Los encargados de calentar las válvulas fueron @Dead Buffalos, los sucios blueseros que nos acogieron en Madrid. Fue un placer volver a oírlos y nos alegramos mucho de ver cómo les encantaron a la gente (cómo no). El blues que se marcaron al final de su concierto fue simplemente sublime.

“Y al fin llegó el momento de decir…” ¡Buenas noches! Con Jaime Urrutia (sitio oficial)-gracias por la frase- en primera fila animando como el que más empezamos nuestro show. Desde la primera nota ya tuvimos la sensación de que estaba sonando realmente bien, algo necesario para estar a la altura de los invitados. El primero en subir fue Jaume Benlloch, uno de los cantantes de Novus Ordo. Ya lo hizo en la presentación del disco en octubre y la gente flipó mucho, igual que nosotros. Sobre la base musical de “Kashmir” recitó unos versos escritos poco días antes con un flow que no cabía en la sala. Jaume es uno de los raperos con más talento que hay ahora mismo en Valencia pero aún es mejor showman. Podríamos llevarnoslo de maestro de ceremonias a todos los conciertos.

La siguiente en subir a cantar fue May Ibáñez, cantante de Badlands. Nada que decir que no sepáis… nos marcamos juntos una versión de Fortunate Son guapísima. Es una buena canción pero muy simple, la salsa se la dio el vozarrón de May. Mejor que no la descubra John Fogerty o la raptará.

Para pedir Whiskey con hielo a las camareras se subieron los Sexy Perras Jaume Cotolí y Víctor García. Durante esos momentos se registraron unos índices de criminalidad en Valencia notablemente menores que los de un viernes noche corriente, así que además de cantar hicieron una buena obra.

Luis Carrillo, de admirables patillas y buenas canciones, subió a cantar Rock and Roll Boomerang de Miguel Ríos. No hemos tenido el placer de coincidir mucho con él en los escenarios pero es uno de los tipos más adorables y sorprendentes que conocemos. Estamos acostumbrados a oírlo cantar con delicadeza sus canciones pero a más de uno lo dejó con la boca abierta y el rabo entre las patas después de desgarrarse la voz con la versión. Hacía tiempo que no oíamos ese registro. ¡Buenísimo Luis! Por cierto, La Casa del Aire que se está construyendo va a ser algo fuera de lo normal, muy atentos a lo próximo que va a sacar.

Toda esta energía acumulada la transformábamos en guitarrazos, con algún que otro desliz, hasta llegar a la última colaboración de la noche. Con su presencia de puto amo, Pau Monteagudo cantó con nosotros My Generation. Él estuvo increíble y tan humilde como siempre. Nosotros intentando estar a la altura. Menos mal que la pusimos la penúltima del setlist porque no puedes hacer mucho después de intentar imitar a Keith, Pete y John (no le gusta decirlo pero el que disfrutó como un enano fue Kevin con el bajo). Aún no sabemos que se tomaban esos muchachos para tocar así… de verdad no lo sabemos, que alguien nos presente a su camello o a su manager -quizá eran la misma persona.

Para echar tierra de por medio terminamos el concierto con Mi Entierro, con una manada de zombis en el público gritando “¡No! ¡No!” y otra en el escenario intentando comernos los sesos.

La noche la cerró Old Strings que, con buenas canciones y mejorando con cada concierto que hacen (y eso que hace muy poco que salieron de la cueva), consiguieron exprimir aún más al público. Gracias por apuntaros, panda de cerdos!

Fue un placer volver a tocar en Valencia con semejante talento acompañándonos en el escenario y con vosotros abajo, que sois nuestro combustible y la razón por la que seguimos. No podemos estar más que agradecidos.

¡Gracias por apoyar la música en directo!

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